Toda la vida de un ser humano consiste en adaptarse a las nuevas etapas y retos que se
presentan, desde que nacemos hasta que morimos. Este proceso muchas veces puede ser
doloroso o difícil, al igual que lleno de alegría e ilusión.
Mientras más crecemos nos volvemos un poco más independientes, cambiamos los brazos
de mamá por los pies, los juegos con papá por las salidas con los amigos, hasta que
llegamos al momento de la independencia total, nos volvemos autónomos
económicamente, tomamos nuestras propias decisiones y salimos de casa. Es ahí donde
empieza un proceso difícil no solo para la persona independiente sino también para los
padres.
A esta etapa le llamamos el nido vacío que es ese momento en que los hijos salen a volar y
los padres se quedan en la misma casa y con el papel de padres vivido en otras
circunstancias.

Durante muchos años la prioridad de los padres ha sido educar, proteger y cuidar a sus
hijos y de repente en un abrir y cerrar de ojos estos han crecido y han dejado la casa,
quitándole un sin fin de responsabilidades y obligaciones a los padres, pero ¿por qué esto
se vuelve doloroso? Porque cambiamos la rutina, modificamos las actividades y muchas
veces estos han encontrado su sentido de vida en ser padres pudiendo tener un
sentimiento de ausencia en el hogar.
Este síndrome es característico por un conjunto de sentimientos negativos como
ansiedad, tristeza, soledad, melancolía, irritabilidad y vacío entre muchos otros que
experimentan los padres cuando sus hijos se marchan de casa. Aunque muchos estudios
muestran que este síndrome es mucho más común en las mujeres este también se
presenta en los hombres.


Lo principal y más importante para superar esta crisis es entender que los hijos han
crecido y más que entristecerse, sentirse orgullosos por el trabajo que han hecho como
padres.
Otra parte importante es retomar sus actividades cotidianas y empezar a hacer esas cosas
que por ponerlas abajo en la lista de prioridades no han hecho como aprender un nuevo
idioma, tomar clases de pintura o cocina, dedicarnos al trabajo que siempre quisimos,
viajar o incluso estudiar algo nuevo. Todas estas actividades nos mantienen ocupados y en
crecimiento personal.


Por ultimo retomar su matrimonio y vida de pareja, todo ese tiempo juntos que tuvieron
que postergar durante su matrimonio por cumplir con sus obligaciones como padres
ahora podrán disfrutarlo.
“Lo importante de la familia no es vivir juntos, sino estar unidos”

 

-Dianett Vega Covarrubias

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