La depresión es un trastorno que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer en cosas que antes se disfrutaban. Implica sentimientos de culpa, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.

Este trastorno puede llegar a hacerse crónico o recurrente y dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad para afrontar la vida diaria.

¿Qué NO decir ante la depresión?

En ocasiones los síntomas son confundidos por la familia, por ejemplo, con pereza, indisposición, ociosidad o debilidad y se tiende a hacer comentarios que pueden afectar más:

  • Sal para distraerte un poco
  • Deja de pensar que estás triste
  • Debes poner de tu parte
  • No pienses tanto
  • Debes dejar de llorar
  • No sé por qué estás así
  • No sé por qué te quejas si no te falta de nada
  • La vida es muy bonita como para que te la pases en cama
  • Ánimo que lo tuyo se arregla con fuerza de voluntad
  • Salir de la tristeza depende solo de ti

¿Cómo puede colaborar la familia en la recuperación?

En ocasiones la depresión es un trastorno incomprendido. Para que la familia pueda apoyar a su ser querido necesita aceptar esta enfermedad, no solo debe informarse, sino participar activamente en el tratamiento.

  • Informándose: cuanta más información se tenga de la enfermedad más se comprende y se es más cuidadoso con los juicios que se pueden generar.
  • Prestando atención a los menores que están en casa: si hay hijos es mejor explicar de forma sencilla y clara lo que está pasando con su familiar. No se debe permitir que sean los niños quienes cuiden al familiar que sufre depresión.
  • Colaborar con los especialistas: es necesario dar toda la información solicitada con la mayor claridad posible, contribuir en que las citas médicas se lleven adecuadamente y que los medicamentos se tomen en tiempo y forma solicitada. 
  • Busca apoyo para el paciente y para el resto de la familia: es importante buscar ayuda terapéutica, ya sea en grupos de apoyo, en asociaciones o en consultas privadas. También, es favorable tener espacios para hacer actividades recreativas, que generen alegría y distracción. 
  • Cuidar al cuidador: los miembros de la familia adoptan el estilo de vida del ser querido con depresión y olvidan su propia vida y su actividad social, para apoyar al máximo a su familiar. En estos casos, es importante pensar que uno mismo también debe cuidarse.

Por último, recuerda tener mucha paciencia, porque es un proceso largo. Además, es importante cuidar las palabras que se le digan al paciente, hazle saber que no está solo, que tiene personas que lo aman y que lo que está pasando no es su culpa.

Bibliografía:

Pezo Silva, M.C. (2004). “La depresión incluida en la historia de la familia”. Recuperado de: https://www.scielo.br/pdf/tce/v13n4/a02.pdf

Pezo Silva, M.C. et al. (2004) “La familia conviviendo con la depresión. De la incomprensión inicial a la búsqueda de ayuda”. Recuperado de: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1132-12962004000300003


Leave a Reply